Queda ya muy poco veranillo, me encantan las vacaciones, como no, pero llega un día en que me posee una especie de ataque de "reentré" y empiezo a planificar el nuevo "curso" como una posesa, hago listas de mil y una chorradas, planifico menús semanales, tareas, redecoro (mas mental que físicamente) habitaciones, en fin, el final del verano tiene un no-se-qué, que inspira y me empuja a renovarme.